“Vigía” enfrenta con danza, poesía y recursos tecnológicos la receta algorítmica

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En su primer trabajo conjunto, Pseudónimo Compañía de Arte Contemporáneo, de Santiago, y Colectivo Nómade, de Valdivia, presentan Vigía, una obra de danza contemporánea que explora la relación entre las personas y la tecnología, particularmente la forma en que nuestros movimientos, hábitos y experiencias son observados, registrados y transformados en datos.

La obra parte de una pregunta concreta: ¿qué ocurre con aquello que nos hace humanos cuando todo puede ser medido y convertido en información? Frente a esa lógica, Vigía pone en escena el error, la duda, la emoción y la experiencia colectiva como aspectos que escapan a una medición precisa.

Para hacerlo, el escenario se transforma en un espacio intervenido por pantallas, cables, cámaras, luces y sonido. Los intérpretes se mueven mientras son observados y registrados en tiempo real, generando una relación constante entre los cuerpos y el dispositivo tecnológico. La danza, la iluminación, las sonoridades, la voz y los elementos audiovisuales funcionan como parte de una misma puesta en escena.

La tecnología no aparece únicamente como una herramienta, sino también como una presencia que condiciona lo que ocurre en el escenario. La obra lleva esta relación hasta el límite físico de los intérpretes, que bailan, repiten movimientos y atraviesan situaciones de sobreestimulación, construyendo una experiencia que busca hacer visible la sensación de estar permanentemente observados.

Sin embargo, Vigía no plantea una oposición simple entre seres humanos y máquinas. La obra se interesa precisamente por esa zona de contacto: cuerpos que interactúan con dispositivos, sistemas que registran lo que hacemos y personas que intentan encontrar espacios de libertad dentro de ellos.

El resultado es una puesta en escena donde imágenes, cuerpos, luces y sonidos construyen un espacio cambiante, en el que la tecnología deja de ser un elemento externo para formar parte del propio lenguaje de la obra. Desde ahí, Vigía propone detenerse en medio de la velocidad y preguntarse qué aspectos de nuestra experiencia todavía se resisten a ser medidos, clasificados o convertidos en datos.

CREACIÓN

Vigía fue desarrollada a través de tres residencias de creación realizadas entre Valdivia, Pucón y Santiago, con financiamiento del Fondo de Artes Escénicas 2026. La primera etapa tuvo lugar en el Centro Cultural Bailarines de los Ríos, en Valdivia, donde se trabajó en la estructura de la obra, el lenguaje corporal y las primeras pruebas técnicas.

Posteriormente, en CRTIC, Pucón, el equipo profundizó en la relación entre performance, multimedia y tecnología, experimentando con la interacción entre los intérpretes y los distintos dispositivos escénicos.

La última residencia se realizó en Centro NAVE, en Santiago, donde se desarrolló el montaje técnico y escenográfico y se integraron los distintos elementos que componen la puesta en escena: cuerpo, espacio, luz, mapping y sonido.

El proceso permitió que ambos colectivos trabajaran desde sus respectivas experiencias y territorios, construyendo una obra conjunta que combina danza contemporánea, teatro y medios digitales.

Colectivos

El Colectivo Nómade, de Valdivia, está integrado por Luna Ivanoff y Gustavo Pavez Molina. Desde 2018 desarrolla trabajos vinculados a las artes escénicas, el sonido y los medios audiovisuales, con especial interés en la relación entre territorio, memoria, archivo y tecnología.

Entre sus obras se encuentran Trilogía Tormenta, Punto de Partida, Prácticas para recorrer otras calles y Grito al Cielo, estrenada en PICNIC 2024. Durante 2025 desarrollaron la residencia de artes vivas Corazón de Agua, financiada por el Centro Cultural Bailarines de los Ríos en colaboración con CCE Valdivia, además de la práctica situada Prácticas de contemplación a orilla de río.

Pseudónimo Compañía de Arte Contemporáneo, de Santiago, está integrada por la bailarina y coreógrafa Ninoska Soto y el compositor e intérprete Gabriel Miranda. Desde 2017 desarrolla una investigación que cruza danza, música, diseño escénico y tecnología.

Entre sus trabajos se encuentran Ejercicio N.º 3, Catarsis Inmersiva e In Versus, obras en las que el cuerpo ocupa un lugar central y dialoga con distintos recursos escénicos y tecnológicos. Su trabajo ha sido presentado en distintos circuitos nacionales e internacionales.

Con Vigía, ambos colectivos reúnen estas experiencias en una obra que pone en el centro una inquietud cada vez más presente: cómo seguir siendo cuerpos, emociones y experiencias en un mundo que constantemente intenta convertirnos en datos.

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